El sonido del gorgoteo del agua resonó en el baño público, donde esperaba la joven hermana con el pelo mojado y los ojos brillantes. La luz tenue refleja la piel suave, lo que dificulta que la persona opuesta quite los ojos. Cuando regresé, mis labios estaban ligeramente fruncidos y el vapor caliente que salía del agua hacía que el aire fuera más radiante.
Las manos se tocaron, la piel húmeda se mezcló, cada chorro de agua pasó por mi cuerpo como si acariciara con un significado oculto. Gemí suavemente cuando me abracé de cerca, mi cuerpo suave respondía a cada caricia ardiente. El sonido de la respiración acelerada, los ojos embriagadores y cada movimiento en ese espacio discreto hacían que los dos se ahogaran en un placer irresistible, dejando un eco encantador que se extendió por todos los rincones de su piel.
